El apellido Hoyos es de origen local, ya que es uno de aquellos apellidos derivados del nombre del lugar donde vivía o donde en otro tiempo tenía bienes raíces el fundador del linaje. En este caso, Hoyos se ha derivado del nombre del lugar "Hoyos", y significa sencillamente "natural de Hoyos". Así pues la casa ancestral de esta familia estaba situada en el lugar de su nombre, concejo de Valdecolea, partido judicial de Reinosa, en la Provincia de Santander, (norte de España). Hay otro lugar del nombre Hoyos en Extremadura, y otro llamado Hoyos del Espino, cerca de Mombeltrán, en la provincia de Avila.
En el índice de apellidos probados en la orden de Carlos III, figuran entre otros, Gines de Hoyos, Mateo de Hoyos, José, Isabel y Rodrigo de Hoyos, Manuel de Hoyos Arce, y María Antonio de Hoyos Mier. Juan de Hoyos, nacido en el lugar de Villanueva, combatió a las órdenes del Emperador Carlos I en el siglo dieciséis. Su hijo Francisco, pasó a Nueva Granada, donde nació su nieto Antonio, en Santa Fe de Bogotá en 1595. Antonio fue Caballero de la Orden de Santiago en la que ingresó en 1624. En 1866 le confirieron el título de Marqués de Hoyos al Teniente General don Isodoro de Hoyos y Rubin de Celis, que llevó también los títulos de Marqués de Zornoza, y Vizconde de la Manzanera.
Este linaje es levantino, concretamente de Valencia, ya que tuvo su origen en el lugar de Hoyos. Ahora bien, el apellido muy pronto se fue extendiendo por otros puntos de la península,con preferencia en la Merindad de Trasmiera y en el valle de Penagos. Se conserva testimonio de que muy pronto pasaron a las Indias, pudiendo encontrarse a varios de este apellido, concretamente a don Diego de Hoyos y don Manuel de Hoyos, entre aquellos que acompañaron a Hernán Cortés en las campañas de la conquista de Méjico. El primero encontró gloriosa muerte en la batalla de Otumba y el segundo se estableció en la capital mejicana, dando origen a la familia Hoyos en aquella nación.
Blasón de Armas:
En campo de azur, con una banda de plata, engolada en cabezas de dragones de oro, linguados de gules y bordura de plata, con ocho armiños de sable.
Timbre:
Tres plumas de avestruz.
Origen:
España.
En campo de azur, con una banda de plata, engolada en cabezas de dragones de oro, linguados de gules y bordura de plata, con ocho armiños de sable.
Timbre:
Tres plumas de avestruz.
Origen:
España.
domingo, 9 de noviembre de 2008
viernes, 26 de septiembre de 2008
El castellano nació por aquí
El diario El Público cuenta hoy que:
El director del Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de Tennessee (EEUU), el filólogo Gregory Kaplan, habla de su investigación sobre el origen del castellano.
Kaplan dice que Gonzalo de Berceo mintió al ubicar en La Rioja el oratorio de San Millán
Su teoría ha removido, claro, los estómagos de los estudiosos del monasterio riojano de San Millán de la Cogolla, cuna del castellano escrito. Para Kaplan, el primer poeta en lengua castellana de nombre conocido, Gonzalo de Berceo, mintió en su Vida de San Millán (siglo XIII) cuando situó el oratorio del santo en territorio riojano, en lugar de en el sur de Cantabria, como sostuvo, en cambio, San Braulio de Zaragoza en su obra Vida de San Millán, escrita tan sólo unos 70 años después de la muerte del pastor. Para el investigador estadounidense el oratorio de San Millán estuvo, posiblemente, en la iglesia de Santa María de Valverde o en la de Campo de Ebro, en pleno valle montañés de Valderredible.
La verdad, creo que es una discusión bizantina tratar de determinar el punto geográfico del origen de un idioma. Una lengua no es un coche que se presenta en sociedad tal día y hora. Es un proceso evolutivo que se difumina en el tiempo y el espacio en sus orígenes y que sigue vivo. Lo que importa es que el castellano es una importantísima lengua, que procede del latín tal como lo filtraron en esas tierras subcantábricas y que asimiló otras aportaciones, hasta convertirse en el instrumento de comunicación, sentimiento y arte que es hoy.
Espero que en este espacio respetemos al idioma y nos escribamos clara y prudentemente.
Ya volveré con otros temas.
Tony
El director del Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad de Tennessee (EEUU), el filólogo Gregory Kaplan, habla de su investigación sobre el origen del castellano.
Kaplan dice que Gonzalo de Berceo mintió al ubicar en La Rioja el oratorio de San Millán
Su teoría ha removido, claro, los estómagos de los estudiosos del monasterio riojano de San Millán de la Cogolla, cuna del castellano escrito. Para Kaplan, el primer poeta en lengua castellana de nombre conocido, Gonzalo de Berceo, mintió en su Vida de San Millán (siglo XIII) cuando situó el oratorio del santo en territorio riojano, en lugar de en el sur de Cantabria, como sostuvo, en cambio, San Braulio de Zaragoza en su obra Vida de San Millán, escrita tan sólo unos 70 años después de la muerte del pastor. Para el investigador estadounidense el oratorio de San Millán estuvo, posiblemente, en la iglesia de Santa María de Valverde o en la de Campo de Ebro, en pleno valle montañés de Valderredible.
La verdad, creo que es una discusión bizantina tratar de determinar el punto geográfico del origen de un idioma. Una lengua no es un coche que se presenta en sociedad tal día y hora. Es un proceso evolutivo que se difumina en el tiempo y el espacio en sus orígenes y que sigue vivo. Lo que importa es que el castellano es una importantísima lengua, que procede del latín tal como lo filtraron en esas tierras subcantábricas y que asimiló otras aportaciones, hasta convertirse en el instrumento de comunicación, sentimiento y arte que es hoy.
Espero que en este espacio respetemos al idioma y nos escribamos clara y prudentemente.
Ya volveré con otros temas.
Tony
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